Viajera del tiempo 121 Pueblos Mágicos. La magia se queda donde estaba

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121 Pueblos Mágicos. La magia se queda donde estaba

Por Mariana Navarro

Con una inversión estimada de un millón 250 mil pesos por cada uno, se revitalizarán los 121 pueblos mágicos ya existentes, y se suspenderán los nuevos nombramientos, ya no habrá pues más magia  que la existente, por lo menos durante lo que resta de este 2019, así lo anunció Miguel Torruco Marqués, Secretario de Turismo de México. El programa de revitalización, se dará  a conocer a partir de junio de este año, cuando se contará con la participación de cada municipio para llevar a cabo la limpieza y repintado de los mágicos pueblos.

Se espera que el proceso de revitalización  dure hasta mediados del 2020 y será hasta enero del mismo año cuando  se empiecen a recibir nuevas solicitudes para Pueblos Mágicos, donde por cierto  la Ciudad de México está propuesta para participar de esa magia.

Cosa que llama la atención, pues primero que nada , para ser  “Pueblo Mágico” se necesita en primera instancia, por obviedad,  ser considerado pueblo y no ciudad .

¿Las localidades del programa son  entonces para pueblos o ciudades?

Aquí inicia la magia. Independientemente de los criterios para separar lo urbano de lo rural, al margen de que dichas localidades pueden ir desde los 481 habitantes como lo es el caso del poblado de Mineral del Chico (en el estado de Hidalgo) a los 158 000 de San Cristóbal de las Casas (en Chiapas)  resulta que para acceder a los recursos públicos del programa hay que ser “pueblo”. De manera tal que gran parte de estas localidades, que con orgullo habían alcanzado el nombramiento de ciudad en el siglo XIX, ahora aspiran a ser pueblos.

¿Qué tiene entonces de mágico un pueblo y por qué algunos son considerados con magia?, ¿dónde pues reside lo mágico (o no mágico ), realmente, de un sitio  para considerarse como tal?

El turismo en México se ha visto envuelto de “magia”. En principio, lo mágico  evoca lo sobrenatural, el asombro, la ilusión . Sin embargo, hoy en día, su significado es trastocado desde la política pública para asociarse al desarrollo local.

La “magia” pues  se volvió  un instrumento de las políticas públicas que aprovechan el patrimonio nacional  para jugar con los deseos, adentrarse a los sentidos y producir emociones para lograr  un espectáculo que atraiga al turista.

La magia utilizada de manera tal , que ésta se construye como si fuese el esbozo de un guión  espectacular y según las nuevas tendencias turísticas, lo mágico se vuelve  un tour de los sentidos y de experiencias,  hechas para atraer al espectador nacional y foráneo .

A sí pues Un Pueblo Mágico es una localidad que tiene atributos simbólicos, leyendas, historia, hechos trascendentes, cotidianidad, en fin,  magia que emana en cada una de sus manifestaciones culturales , sociales, gastronómicas, endémicas, es decir , aspectos que , sólo son posibles encontrarlos de manera natural y única en un determinado sitio .

La magia desde las políticas públicas nacionales y su inferencia internacional

Desde el ámbito de las políticas públicas, la magia se gestiona y se construye.

Y ¿qué mejor uso para lo mágico que el turismo? En un mundo globalizado donde se dan mayores facilidades de movilización, el turismo se diversifica, la oferta aumenta y se vuelve más competitivo; frente  a esta situación, emergen países, regiones, ciudades y pueblos que tradicionalmente no se habían distinguido como receptores de turistas y aquellos que desde la antigüedad  ya se distinguían por ser turísticos,  aumentan en dicha actividad. En esta escena de diversificación y competencia, nuevas modalidades de hacer turismo en pleno siglo XXI  en México surgen.

El programa de Pueblos Mágicos  inició en 2001 cuando fueron nombrados como tal, los poblados de Huasca, Real del Catorce, Tepoztlán, entre otros . Con el tiempo, poco a poco se fueron añadiendo más. Para febrero de 2012 llegaron a 50 y para diciembre del mismo año las nominaciones ya habían alcanzado 83 pueblos.

Año que por cierto , viendo lo mágico de la propuesta y  la forma única y peculiar  de hacer turismo de experiencia ,fue que llamó la atención a nivel internacional, así en 2012, España, El Salvador, Ecuador, Perú, Colombia y Chile, solicitaron asesoría a la Secretaría de Turismo (Sectur) para desarrollar programas similares.

El programa de Pueblos Mágicos, fue instituido por el gobierno federal a través de SECTUR con la intención de contribuir “a re valorar a un conjunto de poblaciones del país, que siempre han estado en el imaginario colectivo de la nación en su conjunto y que representan alternativas frescas y diferentes para los visitantes nacionales y extranjeros.”

Desde su inicio en 2001 y hasta 2018 ya se habían constituido como pueblos mágicos 121 poblaciones y se habían  ejercido  3 mil 226 millones de pesos a  la ayuda de estos,  los recursos fueron  utilizados para remodelar plazas públicas, equipamiento y la mejora de las vías de comunicación y con ello agregar valor turístico que derivarían  en derrama económica en beneficio de los cientos de familias que viven en esas zonas.

¿Por qué el lugar es mágico?

Las respuestas son tan variadas como las personas: Una respuesta común es que la magia son  sus  personas; también se escucha en los locales decir que lo mágico consiste en el patrimonio local o en los sitios  que se pueden visitar. Hay personas que hablan del ambiente local,  cosas como la niebla, los chaneques y los Aluxes del bosque; otros, hablan  del paisaje, de la historia, las tradiciones y la gastronomía. Los más pragmáticos dicen que la “magia”, es simplemente un nombramiento. Nada más.

La verdad es que tal vez, el encanto del pueblo mágico  radique en que no ha sido transformado profundamente y en dichos pueblos no hay anuncios ni franquicias, sólo productos locales y empresas familiares, o sitios que siendo tan pequeños son mágicos porque,  no te puedes adentrar, “porque son tan pequeños, que si te adentras, te sales”.

En Jalisco los pueblos que son considerados mágicos son: Mazamitla, San Sebastián del Oeste, Tapalpa, Tequila, Lagos de Moreno, Talpa y  Mascota. Cuyos líderes son Tequila y Tapalpa por el éxito logrado.

“Cuida la historia que cuentas. Ese es el hechizo”.

Quizás los Pueblos Mágicos sean parte del turismo cultural, diferente y auténtico que al parecer desean los nuevos turistas en México  y también del mundo: la repoblación de la magia, sea ésta cualquiera que sea, porque “no existen pueblos, por primitivos que sean, que carezcan de religión o magia”, es decir,  la magia es un atributo intrínseco de los pueblos.

A pesar de que el concepto ha sido fuertemente criticado, la idea de un crecimiento económico y un bienestar social sigue manteniendo la esperanza de individuos, familias y comunidades mexicanas.

Esa debe ser quizá la piedra angular que se busque de la verdadera magia que México espera.

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