Periscopio político. Independientes exhiben su real poder e influencia social

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Independientes exhiben su real poder e influencia social.

Por: Carlos Anguiano

www.inteligenciapolitica.org

@carlosanguianoz en Twitter

 

 Me declaro ferviente convencido de que la vía independiente debe existir en el marco de la ley, debe explorarse como alternativa para postular candidatos que provengan de sólidos liderazgos emergentes, debe consolidarse y perfeccionarse dentro de nuestro marco jurídico en base a la experiencia que se vivirá durante este período electoral 2017 – 2018 y debe convertirse al paso del tiempo en una alternativa de estímulo para quien posea talento, liderazgo y notable capacidad de convocatoria y labor con reconocimiento social.

Sin embargo, como todas las cosas que empiezan, el camino de los candidatos independientes ha sido duro y hasta ahora, no ha rendido los frutos esperados ni provocado un revulsivo social que canalice la energía de una sociedad harta pero no tonta, que muestra niveles de escepticismo muy similares hacia los partidos políticos tradicionales como para con los conocidos pero mal queridos candidatos independientes.

De los 87 mexicanos que lo intentaron, 39 no cumplieron con los requisitos, declarándose la no procedencia de su registro. Otros 48 mexicanos encaran ya el sinuoso proceso de recabar firmas de apoyo, son llamados aspirantes a candidatos independientes a la presidencia de la república y al parecer la gran mayoría de ellos han encontrado en sus propias capacidades y limitaciones, la dimensión real de su poder e influencia política. 6 de ellos, no han sido capaces siquiera de registrar una sola firma de apoyo. De los restantes, los 5 punteros aún no logran consolidar significativamente sus apoyos.

Jaime Rodríguez Calderón encabeza la lista, seguido de cerca por Margarita Zavala. Ambos registran un avance aproximado al 11% del total de firmas requeridas (866,000). El siguiente pelotón, ya rezagado, lo integran María de Jesús Patricio Martínez, Armando Ríos Piter y Pedro Ferriz de Con, quienes batallan con alcanzar el 3% del total requerido apenas.

Entre los 48 aspirantes solamente han sido capaces de convencer a menos de 300,000 ciudadanos mexicanos, y eso que ni siquiera se trata de pedirles su voto, sino solamente su firma en esta etapa, para con ello brindarles la oportunidad de hacer campaña, ser considerados candidatos independientes y aparecer en la boleta electoral.

Tiempo hay, capacidad de organización, fuerza, logística, apoyos, simpatizantes y firmantes, aún está por verse. Tendrán los 120 días que la Ley les otorgó más una semana más de ampliación del plazo debido a la problemática controversial de la aplicación mediante la cual deben recabar los apoyos, salvo casos de excepción, que se ha convertido en el pretexto y la justificación más utilizada por los aspirantes, que esconden detrás de la app su incapacidad objetiva de generar un movimiento social a su favor y recabar los cientos de miles de firmas necesarios para acceder a jugar en la mesa, cifra muy por debajo aún, de los millones y millones de votantes que deberían convencer en caso de pretender desplazar a los partidos políticos y ganarles la elección presidencial, lo cual se antoja para el 1 de julio de 2018, utópico, ilusorio, irreal. El tamaño del esfuerzo realizado hasta ahora, es corto. El tope de campaña tiene un monto que ni por casualidad han ejercido los aspirantes: 33,611,208 millones de pesos.

¿Así cómo esperan llegar a ser candidatos? ¿Para qué ser candidato si no se tienen condiciones económicas, tecnológicas, personales, cognoscitivas, logísticas, arrastre social ni alcance para disputar realmente la exposición de ideas, programas y plataformas y ofrecerle a los electores una alternativa formal, seria, clara, inteligente, objetiva de hacía a donde desearían dirigir los destinos del país? Aquellos que encuentran como un éxito poder aparecer en medios de comunicación, ser vistos y escuchados, podrían explorar otras opciones y formatos. Escribir un libro, hacer presentaciones, convertirse en speakers como Héctor Suárez, llamar la atención en redes sociales, y mil alternativas menos caras y menos estériles que pararse a perder y quitar tiempo a los demás.

Se sabe que quitar a los partidos políticos de la conducción de la vida nacional es un deseo, justo o no, pero legal. Sin embargo es de dar risa que se crea que ser candidato es cosa fácil, que todos pueden, que cualquiera lo haría mejor que los que son postulados por los diferentes partidos.

Creo que a nadie le ayuda ni le sirve el ejercicio egocéntrico de aspirar a 5 minutos de fama, tres entrevistas y 10 apariciones en prensa escrita –algunos de los 48 ni eso lograrán-. Es más caro confundir a la sociedad, hacer bola sin dejar mostrarse a los que de verdad pueden y disputaran el control del estado mexicano y abaratar las elecciones, desgastando al árbitro, el remodelado Instituto Nacional Electoral INE que no pasa por los mejores tiempos, al verse desquebrajada la confianza en la autoridad electoral, fugando credibilidad a cada acto, lo cual perjudica la legitimidad de la elección y trastoca algunos indicadores de gobernabilidad importantes.

De la comalada de aspirantes, quizá dos alcancen a estar en las boletas y podrán ser votados. Sería sorpresivo que alcanzaran a ser 3. No sería una catástrofe que no alcanzará a llegar ninguno. Al final, el tiempo de los independientes en México aún no ha llegado y no se vislumbra por ningún lado al análogo de Macron en la región 4.

 

 

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